Este 10 de septiembre se escribió en la historia de México un capítulo que marcará las vidas de quienes participamos en la Marcha Nacional por la Familia, un acto cívico que fue realizado de forma pacífica y alegre.

En 124 ciudades de 31 Estados de la República se registraron concentraciones que en suma da la cifra de 1,149,580 ciudadanos, quienes de manera libre y voluntaria acudieron con sus familias al llamado del Frente Nacional por la Familia.

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Marchamos abuelitos, papás, hijos, hermanos, tíos, primos, sobrinos como una gran familia, eso se notaba por el compañerismo que había entre todos los presentes, que al ritmo de la batucada y con el Himno de la Marcha coreado por los asistentes le daban un toque de fiesta al evento.

Eso fue lo que salimos a testimoniar ese día: ¡la dicha de pertenecer a una familia!, como quiera que se encuentre formada, todos los individuos tenemos una, porque todo empieza con un hombre y una mujer que le dijeron sí a la vida, y si por alguna razón nos falta un miembro en ella, ello no te deja sin familia, pues se extiende a todos los demás que por filiación, afinidad o cosanguinidad participan en ella.

Es verdad que la familia ha sufrido mucho a lo largo de los años, hoy día se enfrenta a retos enormes.

Las organizaciones que conforman el Frente Nacional trabajan todos los días por mejorar la situación que viven muchas de ellas sobretodo las dificultades que sobrevienen cuando se enfrenta una discapacidad o alguna enfermedad sea crónica o terminal, se apoya a personas que han contraído VIH, se trata de prevenir que los jóvenes caigan en adicciones, se previene el suicidio, se fomentan hábitos saludables, se hace conciencia en la población para ser solidarios con los otros y para prevenir la violencia en todas sus manifestaciones, se promueve la donación de órganos y tejidos, que las mujeres tengan más y mejores oportunidades, que los adultos mayores reciban un trato digno, que los niños puedan seguir siendo niños, en fin un largo etcétera en todo el país que resume que las personas en general mejoren su situación y obtengan mayor bienestar.

¿Qué pedimos? Que se apruebe la primera iniciativa ciudadana de reforma al art. 4º Constitucional que busca que todos los padres tengan la garantía de educar a sus hijos de acuerdo a sus principios éticos y morales; que los niños que están bajo la custodia del estado porque han perdido a sus padres puedan tener la garantía al ser adoptados de tener nuevamente un padre y una madre y que se mantenga la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.

Todas las personas tenemos los mismos derechos en cuanto humanos, ni más ni menos, es un error decir que quienes defendemos estos, pretendemos violentar o restarle derechos a otros grupos.

Algunos han comprado las frases típicas de la propaganda de ideología de género que ha secuestrado muchas palabras para vaciarlas de contenido, desconfigurando lo que quieren decir muchas de ellas.

¿Qué sigue después de la Marcha? Los padres que allí marchamos queremos que se respete nuestro derecho a ejercer la patria potestad, queremos que la educación que se imparte a nuestros hijos esté libre de ideologías o adoctrinamientos y que la información que les llega a nuestros hijos atiendan a su grado de madurez, a su psicología evolutiva, que no violente los principios éticos, morales o religiosos de familia y que siempre vaya acompañado de la mano de los padres.

El gigante está despertando, la sociedad empieza a tomar conciencia de que lo que ocurre en la ciudad, el estado o el país es resultado del interés que le ponga, pues como ciudadanos tenemos diversas tareas y una de ellas es darle seguimiento a las autoridades que elegimos para vigilar que nos representen en dónde se desempeñan, por ello los que hemos salido a la calle le pedimos a los legisladores que aprueben nuestra iniciativa, pues cuenta con un amplio respaldo de la sociedad, eso sigue.

Por: Ivette Laviada