Violadores sin Castigo: NOM-046

Pena capital para el bebé y libertad para el violador, ésta es la sentencia que otorga la recién aprobada reforma a la NOM-046.

Dicha Norma Oficial Mexicana se refiere a la violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención y se publicó en abril de 2009.

Entre sus criterios establece la obligación de ofrecer la anticoncepción de emergencia o píldora del día siguiente como es comúnmente conocida.

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Con la publicación en enero de 2013 de la Ley General de Víctimas en dónde se expresa que se tenga acceso al aborto, bajo el nombre de “interrupción voluntaria del embarazo” y luego con las reformas al Reglamento de la Ley General de Salud de marzo de 2014 que establece que no se puede condicionar el “servicio” a la presentación de la denuncia; el Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud decidió que debía adoptar un acuerdo para alinear la NOM-046 a la Ley General de Víctimas.

¡Vaya! Por lo visto hay de víctimas a víctimas, porque es indiscutible que a quién se le quita la vida, sin la más mínima oportunidad de defensa es la víctima que paga el más alto precio, mientras que la madre del bebé para el caso que nos ocupa será víctima si es que acaso sufrió una violación, con lo cual no se estará castigando al verdadero culpable, siendo grave el hecho de dejar libre a los violadores que muy posiblemente ataquen a otras mujeres.

Las reformas a la NOM-046 despiertan muchas más sospechas que buenas intenciones, porque de facto legalizan en nuestro país lo que es un delito tipificado en el Código Federal y en los Estados.

Una Norma en el orden jerárquico jurídico está muy por debajo de la Constitución, de las leyes federales y de las leyes estatales con lo cual sobrepasa su radio de acción, pues “legaliza” lo que es completamente ilegal ya que su aplicación en todo el país pasa por alto que en ningún estado de la república es legal el aborto con excepción de la ciudad de México que está permitido antes de las doce semanas bajo el engañoso nombre que le inventaron, como si la interrupción fuera una pausa para continuar después el desarrollo del bebé –vil manipulación del lenguaje- se vacían las palabras de su real contenido.

No hay nada más grave que matar a otro ser humano, sin embargo esta norma no se cansa de agraviar a los ciudadanos, pues de un plumazo le niega la autoridad a los padres para acompañar a sus hijas menores en casos de supuesta violación, y decimos supuesta porque al no existir denuncia por parte de la “víctima” el Ministerio Público no tomará parte de la comisión de un delito, bastará la “buena fe” de la menor que exprese que fue víctima de violación y ni siquiera los padres tendrán conocimiento, de modo que las autoridades serán cómplices de doble delito, encubrimiento en caso de violación y asesinato de un bebé en gestación. ¿Habíase visto semejante cosa?

Luego tenemos que la objeción de conciencia no será una limitante para que no se cometa el delito de aborto, pues en cada clínica se tendrá que disponer de médicos asesinos, que no les importe acabar con la vida de los más indefensos, a ésta generación de médicos se les llama elegantemente “médicos no objetores”.

De la norma desaparece la palabra aborto, cómo si con ello nos pudieran engañar. En su lugar utilizan el concepto de interrupción voluntaria del embarazo, para que deje de ser visto como un delito y en su lugar se constituya en un derecho de las víctimas. No, no y no…los delitos no pueden ser derechos y esto es lógica.

Del mismo modo que no admitimos una violación o el robo porque son delitos y no derecho del violador o del que menos tiene, pues así de lógico es que el aborto no es derecho, aunque le cambien el nombre.

Los padres tenemos todo el derecho de inconformarnos por esta trasgresión a nuestra patria potestad; Veremos que harán los Congresos en los distintos estados, pues la norma violenta lo que han legislado, veremos que hará el poder judicial pues la norma deja sin castigo a los violadores y veremos que harán los médicos ante esta norma tan injusta.

Por: Ivette Laviada

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