VII Cumbre de las Américas – II

Por Ivette Laviada

En esta segunda entrega, comentaremos lo que se discutió en 3 de las mesas de Trabajo del Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales de la VII Cumbre de las Américas, realizado en Panamá hace unos días: la de Seguridad, Educación y Salud.

Como les había mencionado, fue un gran logro que en las conclusiones que se leyeron al final del Foro ante los Presidentes que conforman la Organización de Estados Americanos (OEA) se incluyera la protección de la Familia como eje transversal y rector que garantiza la paz y la seguridad de la región.

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La familia es el principal responsable en la educación, de modo que este reconocimiento abona a mejorar las condiciones para lograr una mejor sociedad.

En la Mesa de Seguridad se discutió la preocupación de las personas por las circunstancias de la vida cotidiana y se pidió que los gobiernos garanticen la protección de amenazas crónicas como el hambre, la enfermedad o la violencia en todas sus formas, respetando el principio de autodeterminación de los pueblos y soberanía.

Esto viene a colación debido a que la globalización no quiere decir que los pueblos olviden su herencia o principios para dejarse avasallar por pueblos poderosos que les quieren imponer otra cultura.

Los países latinoamericanos tienen una gran tradición de valores familiares, y muchos países allí hicimos un frente común para pedir el respeto de nuestra soberanía y de nuestros valores formando una red de apoyo que busque que la familia no sea sustituida por ninguna otra entidad.

La mesa de Salud estuvo rodeada de polémicas participaciones de diferentes actores de diversos países, la colonización ideológica de género, que busca cambiar la mentalidad o estructura de las sociedades intentando imponer una agenda de una minoría intolerante y tirana que busca salirse con la suya a como de lugar en esta ocasión recibió un revés.

No lograron implantar los mal llamados derechos sexuales y reproductivos, y toda la agenda de género; en su lugar los participantes veían más adecuado lograr que avance el derecho a la salud, pero integral, en todas sus facetas incluida la salud sexual y reproductiva.

Son muchos seres humanos que sufren enfermedades que no tienen cura, o que no tienen acceso a medicamentos suficientes o peor aún que no cuentan con servicios de salud en sus comunidades, por ello en esta mesa se abogó por que las políticas públicas prioricen mejorar los servicios de salud, garantizar el acceso universal gratuito y equitativo y muy especialmente para las mujeres que quieren ser madres, que se les cuide antes, durante y después del embarazo, así como a su hijo por nacer.

En la Mesa de Educación se pidió involucrar a la familia en la enseñanza y aprendizaje en forma proactiva y propositiva en la instrucción de los hijos, con una formación en valores y respetando la edad de los hijos en cuanto a la educación sexual y de la afectividad.

Se solicitó tomar conciencia de la importancia del valor de la familia y su rol protagónico para lograr sociedades con actores responsables de su entorno.

Ya bien lo ilustra el Dr. Fernando Pliego en su libro “Bienestar y Familia en Sociedades Democráticas”, los números estadísticos son fríos, pero retratan la realidad de una forma ineludible, si queremos mayor bienestar en nuestra sociedad, invertir en la familia natural es la solución. Esperemos que a los Presidentes de la VII Cumbre de las Américas le haya llegado el mensaje y actúen en consecuencia.

 

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