Reorientándonos

Hemos ido extraviando nuestra humanidad. La vida de hoy, completamente rodeada de tecnología se ha ido convirtiendo en una vida cada vez mas individual. Hemos ido perdiendo nuestra capacidad de contacto, la importancia de las relaciones personales, de la cercanía, nuestra capacidad de asombro, en fin hemos perdido nuestra humanidad.

En el mundo que hoy vivimos es cada día más difícil fortalecer nuestra humanidad. La competitividad, la presión por ser cada día más productivos, mejores, socialmente más importantes nos alejan a cada momento más, de nuestro prójimo y de nosotros mismos.

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Para recuperar nuestra humanidad hay varios puntos importantes. El primer paso sería recuperar nuestra capacidad de sentir placer, es decir de disfrutar nuestra vida, de las cosas cotidianas, de nuestras relaciones personales. Gozar de los momentos que compartimos en familia. Es necesario volver a escuchar nuestro cuerpo, a sentir nuestro ritmo y esto solo lo podemos hacer desde el amor, la paz y el silencio. El amor es la fuerza que nos mueve, es el motor de nuestro desarrollo, por lo que debemos reinventar todo los que nos rodea, nuestra vida y nuestras relaciones basándonos siempre en el amor.

El segundo paso es recuperar nuestros valores éticos, esto nos permitirá encontrarle sentido a nuestra estructura social. Nuestros valores no deben ser impuestos, deben ser algo sentido, reflexionado y experimentado. “Nuestros valores deben tener como pilares el amor a nosotros mismos y la piedad “ decía Jean-Jaques Rousseau. Esto permitirá un mejor equilibrio entre lo que es mejor para nosotros y solo para nosotros respetando , a través de la piedad, el no pasar por encima de nuestro prójimo, velando por nuestro interés pero respetando el interés del grupo y no solo nuestras individualidades. La piedad nos hace desarrollar la empatía ,que es la capacidad de entender y comprender los sentimientos del otro. Pero esto solo es posible si sentimos que también nosotros somos tomados en cuenta por los demás, si nuestra capacidad de comprender es retroalimentada por la comprensión de los demás hacia nuestras propias necesidades.

El tercer punto es trabajar sobre nuestro concepto de competitividad y éxito individual, convirtiéndolos en cooperación y éxito como grupo. Hemos sido educados creyendo en la supervivencia del mas fuerte, en la lucha individual por sobrevivir y destacar. Esto ha dado lugar a la desconfianza y a la envidia, que junto con el sobre uso de la tecnología absorbente e individual nos esta llevando a vivir en soledad y vacío. No tiene ningún sentido luchar por ser el numero uno si cuando lleguemos ahí vamos a encontrar que llegamos solos. Nadie esta compitiendo con nosotros, ya somos el numero uno, solo tenemos que luchar por ser una mejor versión de nosotros mismos, pero orientando adecuadamente nuestras metas, por que si estas son huecas el premio también lo será, No importa ser considerado el numero uno, el dos o el doscientos si pensamos en nuestras metas basados en el amor seguramente lograremos la paz y la felicidad.

Reencontremos el placer de hablar, de conversar, de leer, de enseñar. Como especie somos capaces de grandes cosas cuando trabajamos en equipo, cuando pensamos en los demás . todos nos beneficiamos de la cooperación, pero solo si trabajamos juntos y compartimos, Recuperemos el sentido de nuestra existencia reencontrando nuestra humanidad y reorientando nuestra brújula.

Por: Aurora Álvarez de Vega

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