RAZONES QUE APOYAN LA LIBERTAD RELIGIOSA

Por: Ivette Laviada

 

Hace unos días estuvo en Mérida el Dr. Jorge E. Traslosheros Hernández para impartir una Conferencia Magistral sobre Libertad Religiosa.

El investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM (Universidad Autónoma de México) ha dicho que la reforma al artículo 24 constitucional, que reconoce el derecho humano a la libertad de religión, hoy se encuentra bajo ataque en las legislaturas de los estados.

Esto es posible verificarlo ya que después de que ésta fue aprobada por el Legislativo Federal, en diciembre de 2011 en la Cámara de Diputados y en Marzo de 2012 en la Cámara de Senadores ha sido muy difícil que la ratifiquen los estados, hasta la semana pasada sólo 9 la habían aprobado entre los que podemos contar al Estado de México, Hidalgo, Sonora Durango, Coahuila, Chiapas, Querétaro, Chihuahua y Baja California Sur.

 

Los Estados que le han dicho no a la reforma son Morelos, Baja California Norte, Michoacán, Zacatecas, Oaxaca y Quintana Roo.

Y en muchos de ellos como en otros ha habido algunas manifestaciones tanto de rechazo como de aprobación.

Quizá estas manifestaciones se deban a que aún no ha habido un buen manejo de la información que tiene que ver con este tema, razón por la cual agradecemos al equipo organizador del III Congreso de Salud, Vida y Familia el esfuerzo de traer a un especialista que nos hable de esta importante reforma constitucional.

Coincidimos con el Dr. Traslosheros, esta reforma implica un avance importante en la dirección correcta para fortalecer la laicidad del Estado y la democracia fundada en los derechos humanos y de ninguna manera favorece a alguna denominación religiosa en particular.

Es más, el nos expone 7 razones que apoyan la Libertad Religiosa:

1.- Introduce en el texto constitucional de manera explícita, sin camuflajes ni eufemismos, la libertad de religión como un derecho humano fundamental en consonancia con el Derecho Internacional de los derechos humanos, incorporado al orden constitucional mexicano. Debe existir coherencia entre el artículo primero que reconoce en los derechos humanos el fundamento de nuestro pacto social y el artículo 24 que da cuerpo a la libertad de religión.

2.- Se dejan atrás definiciones que reducen la libertad de religión a un asunto de creencias o culto. Éstas son importantes, pero no abarcan los amplios horizontes de la libertad religiosa.

3.- Se da un paso importante para romper con el tabú cultural y político que lastra nuestra democracia, el cual considera a la religión como un asunto de la conciencia individual que debe reducirse al ámbito privado. Así se han justificado los intentos de prohibir, descalificar e incluso perseguir la participación en el espacio público, tan propio de la sociedad civil, de quienes profesan alguna religión.

4.- Implica la aceptación de que el auténtico Estado laico garantiza, protege y promueve los derechos humanos, sin excluir la libertad de religión. A la par de la reforma al artículo 24 corre la del artículo 40 que reitera la condición laica del Estado mexicano. Se trata de reformas complementarias y de no aprobarse ambas, de manera simultánea, generará un desequilibrio en detrimento de la libertad de religión y, en consecuencia, de nuestra democracia.

5.- Las muy numerosas iniciativas ciudadanas basadas en la fe con miras al bien común, así como la colaboración entre personas de diversas confesiones y creencias, merecen un marco jurídico que dé certeza a sus trabajos cotidianos.

6.- Hoy en día, la libertad religiosa se encuentra amenazada por persecuciones de alta y baja intensidad en distintos lugares del planeta. Los espacios se cierran incluso en viejas democracias como las de Estados Unidos y Europa.

7.-  Promover la libertad de religión es asunto de coherencia y de solidaridad con el prójimo. Debemos asegurarnos de que en México se cierren los caminos a la intolerancia religiosa por el bien de nuestros hermanos agnósticos, ateos y creyentes de cualquier confesión.

Fortalecer el Estado laico y la democracia fundada en derechos humanos forma parte sustantiva de nuestra responsabilidad ciudadana.