Petición histórica

En un hecho histórico que el día de ayer quedó marcado en el calendario de febrero de 2016, El Consejo Mexicano de la Familia con el apoyo de más de 200,000 firmas de toda la República presentó la primera iniciativa ciudadana de reforma constitucional –en materia social- ante el Senado de la República, recibidas por la Senadora Rosa Adriana Díaz Lizama, vicepresidenta de la Mesa Directiva y Lisbeth Hernández Licona, presidenta de la Comisión de Familia

El Lic. Juan Dabdoub Giacoman, principal promotor de la reforma al artículo 4º. De la Constitución Mexicana, el cual habla de la obligación y el desarrollo de la familia, nos comenta que pretende cinco ejes: la protección a la familia, al matrimonio, el derecho de los padres a educar a los hijos, el derecho de los hijos a tener un padre y una madre, además de la obligación del estado de apoyar a los padres en el cumplimiento de estas funciones.

Iniciativa-Ciudadana-ConFamilia-PRINCIPAL
¿Qué ha motivado esta reforma ciudadana? El querer fortalecer al núcleo vital de cualquier sociedad: la familia.

Y es que estamos viendo que la corrupción, la impunidad y la violencia que imperan en estos tiempos en nuestro país, no son más que un reflejo de la descomposición social que sufrimos, en gran medida por el debilitamiento de la unidad e integración de la familia y la falta de atención de parte del Estado.

Ostentamos primeros lugares pero no de campeonatos a medallas de oro, sino por el contrario de vergonzosas situaciones que privan en el País como primer lugar en violaciones graves a derechos humanos; primer lugar en pornografía infantil; primer lugar en tráfico sexual de niños y abuso de menores; primer lugar en obesidad infantil; primer lugar en embarazos de adolescentes; somos el segundo país en el mundo en trata de personas menores de edad, por mencionar algunos casos.

En cuanto a la educación el 83% de las madres adolescentes abandonan la escuela, en 1994 se contabilizaron 23 millones de pobres en el país, y en diez años la cifra aumentó a 53 millones, de los cuales 11.5 millones sufren pobreza extrema y de ellos, 5 millones son niños.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política (CONEVAL) afirma que somos la décima cuarta economía del mundo, sin embargo ocupamos el lugar 81 en el PIB per cápita, así podríamos seguir analizando la situación del país, ya que los datos estadísticos son fríos y reflejan una realidad que tal vez no quisiéramos pero que hace patente el contexto que enfrentamos.

Ante estos hechos alarmantes debemos fomentar un diálogo que nos ayude a entender que de la unión y fortalecimiento de las familias mexicanas es donde tenemos que hallar las soluciones más directas a los graves problemas que tenemos.

El Art. 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establece que la “familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección del Estado”.
Por lo tanto, se solicita en esta iniciativa que en todas las decisiones y actuaciones del Estado se vele por el desarrollo integral de la familia y que este sea el principio que guíe el diseño, ejecución y seguimiento de las leyes, programas y políticas públicas.
También se pide que se tutele el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos, lo que incluye todo lo correspondiente al desarrollo de las aptitudes intelectuales, educación sexual, moral y libertad religiosa.

Que el matrimonio se respete como la unión de un hombre y una mujer por su capacidad fecunda para formar una familia y que a los hijos no se les prive de la figura paterna y materna a la que tienen derecho acorde a la naturaleza y a los tratados internacionales firmados por nuestro país.

Nada fuera del sentido común, ni de la legalidad, ni de los marcos de derechos humanos.
Ya lo reafirmaba el Papa Francisco en su discurso en Chiapas: “La familia está siendo debilitada, está siendo cuestionada; se cree que es un modelo que ya pasó y que no tiene espacio en nuestra sociedad. Se van inoculando en nuestras sociedades libres y democráticas, colonizaciones ideológicas que la destruyen y terminamos siendo colonias de ideologías destructoras de la familia, del núcleo de la familia que es la base de la sana sociedad”.

O dejamos que eso así suceda o tomamos cartas en el asunto.

Por: Ivette Laviada

Compartir esto.

Share

Tags :