Objetividad vs Subjetividad

OBJETIVIDAD VS. SUBJETIVIDAD

Por: Ivette Laviada

 

Estamos ante un panorama en el cual la subjetividad quiere imponerse a la realidad.

¿Por qué afirmamos esto? Porque hoy día encontramos numerosos ejemplos de esta situación, porque muchas personas quieren sepultar la realidad objetiva para sustituirla con lo que piensan, lo que sienten, lo que les beneficia o lo que les agrada y lo que es peor, pretenden imponerle al resto de las personas lo que tienen como “idea” de lo que es real, aunque no pueda ser demostrable, ni racional, ni objetivo.

El tratar de falsear de este modo la realidad objetiva, tiene múltiples consecuencias, desde tener que inventar la construcción de las bases que lo justifiquen hasta el adoctrinamiento en la falsedad de las personas que viven en la comunidad que pretende el cambio. Aunque a menudo la inteligencia rechaza por naturaleza lo que no considera verdadero, lo que no concierne a la realidad y protesta cuando los argumentos sólo están respaldados con ideas.

Este es el caso de millones de personas alrededor del mundo que no aceptamos una redefinición de la palabra matrimonio, como tampoco lo hacemos de otras cuestiones que ya suenan controvertidas cuando ajustadas a la realidad jamás debieran serlo.

En 2009 Yucatán dio un importante paso en la democracia, al estrenar la Ley de Participación Ciudadana y pedirle al Congreso del Estado que eleve a rango constitucional la definición del matrimonio entre hombre y mujer y su consecuente protección de la familia, tal como se encuentra en la Carta Magna de nuestro país, como consta en diferentes Tratados Internacionales y como avalan distintos documentos de la SCJN.

Sin embargo en 2011 con el propósito de fortalecer los Derechos Humanos, el Senado avaló cambios en la Constitución e incluyó la frase de que nadie debe ser discriminado por razones de “preferencia sexual” y vaya que ha traído consecuencias, pues se está perdiendo la objetividad en los tribunales para dar paso a la subjetividad.

Por supuesto que avalamos que NADIE debe ser discriminado -por ninguna razón-, el haber colocado la frase en cuestión está ocasionando consecuencias devastadoras y confusas en los ciudadanos.

El matrimonio se regula porque de suyo es la naturaleza fecunda, al Estado le importa la protección de los hijos por ello también ha regulado el concubinato pues los hijos no deben de quedar sin protección ni garantías.

El estado no regula el noviazgo, con lo cual podemos deducir que lo que ocurre entre una pareja que no tiene hijos al estado no le incumbe.

Esta es la naturaleza de una pareja homosexual, no es fecunda por lo que el matrimonio no se ajusta a su realidad objetiva.

Sin embargo con triquiñuelas del lenguaje se busca a como dé lugar subjetivamente imponer una definición que carece de contenido.

Matrimonio viene del latín matrimonium: matrem (madre) y moniun (calidad de) es decir condición, calidad, oficio de madre. En el matrimonio se precisa de una madre (matriz) y para que ella lo sea se precisa de un varón que la fecunde. Si hay o no descendencia –por aquello de las parejas infértiles- está la adopción que continúa acorde a dicha naturaleza fecunda.

Las uniones de hecho con personas del mismo sexo, son otra cosa, como otra cosa es el noviazgo.

Veremos que resuelve el Tribunal Constitucional este 2 de marzo en Yucatán con respecto a la redefinición del matrimonio, ¿Serán objetivos o subjetivos?.

 

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