Aprovechando el marco del día internacional de la Mujer, las diputadas federales Laura Plascencia Pacheco y Erika Rodríguez Hernández del PRI proponen reformar tres artículos de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia, exponiendo en los motivos sus preocupaciones.

Comparten  los índices de violencia que sufren las mujeres en algunas investigaciones, en una de ellas la tasa de impunidad en homicidios es de hasta 95% en nuestro país; y cuando se habla de homicidios en México la tasa es de 13 por cada 100 mil habitantes; y comentan el reporte de la extinta Comisión especial sobre Feminicidio del Congreso  que dice que aproximadamente 112,000 mujeres son violadas al año y la mayoría de sus agresores quedan impunes.

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También destacan que de las 14,829 denuncias por violación sexual que se presentaron en 2009 sólo el 23.3% resultó en juicios y el 5.30% en sentencias condenatorias.

Por otro lado, plantean que la CEDAW (Comité sobre la Convención de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, por sus siglas en inglés) ha recomendado al Estado Mexicano, en sus informes 7mo y 8vo, entre otras cosas:

Establecer mecanismos para supervisar la aplicación de leyes sobre el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, así como su acceso a servicios de atención de salud y educación; también a adoptar medidas que fomenten la denuncia; mejorar los servicios de apoyo a las mujeres víctimas de violencia y a que las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual tengan acceso a servicios médicos seguros.

Sin embargo, las legisladoras federales proponen hacer lo contrario de lo que dicen querer prevenir: la violencia. Pretenden en pocas palabras elevar a ley una norma oficial la 046, que violenta a los más indefensos victimizándolos además por partida doble, la violación y el asesinato.

Según la NOM-046-SSA2-2005 el reto es coadyuvar a la prevención, detección, atención, disminución y erradicación de la violencia familiar y sexual; sin embargo en la práctica proponen el aborto como medida para erradicar la violencia.

Y no cualquier violencia, sino la más grave contra un ser humano, sentencia de muerte para el bebé en el vientre de su madre.

Tampoco les está importando que este crimen quede impune pues no se precisa una demanda para demostrar la violación y para que con ella se persiga al violador, y mucho menos les importa la tasa de homicidio propuesta para dichos bebés que ascendería al 100%.

Llama la atención también que en la elaboración de dicha norma, participaron organizaciones proclives al asesinato, y no llamaron a aquellas que llevan años trabajando con mujeres embarazadas  quienes les ofrecen una tasa de sobrevivencia prácticamente del 100%.

Esperamos que las diputadas rectifiquen y se orienten por los profesionales de la salud que sí saben de lo que se está hablando como los Colegios de Ginecología y Obstetricia que tienen mucho que aportar y no se les ha tomado en cuenta.

¿Violencia se resuelve con violencia?  No nos dejemos engañar, salud no es muerte, y la violencia no se atiende con violencia.

Por: Ivette Laviada

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