Por: Ivette Laviada

El infanticidio según el diccionario Larousse se define como la muerte dada violentamente a un niño, sobre todo si es recién nacido o está próximo a nacer.

Atendiendo a esta enunciación no caben medias tintas, el aborto es un infanticidio.

Vaya que lo sabe la gran mayoría de la sociedad Guerrerense que se ha manifestado en contra de la propuesta legislativa del gobernador de ese estado, Ángel Aguirre quien pretende que se legalice el aborto, y con ello darles la espalda a las mujeres.

Nos  parece espeluznante que en nuestro país en donde existe una jerarquía de normas jurídicas en las que la tutela al derecho a la vida se encuentra por encima de la del ejercicio de la libertad, un gobernador que ha jurado “servir a su estado y si no que la sociedad se lo demande”, esté contradiciendo el más importante derecho humano consagrado en la Constitución Política de nuestro País y en los Tratados Internacionales que ha firmado México, como es el Pacto de San José.

¿Qué mueve al Sr. Aguirre Rivero al pedir la legalización del aborto a su Congreso? Al parecer el señor se está dando por vencido en la tarea y compromiso de garantizarles a las mujeres de Guerrero el acceso a mayor atención médica, a mejorar los servicios de  salud y a una educación de calidad para que éstas puedan salir adelante;  porque de otro modo nos parece algo perverso el tratar de convencerlas de que se avanza en democracia, cuando en realidad sólo se convertirían en las asesinas de sus propios hijos o bien que les facilite el camino al aborto es una falta de sensibilidad por no considerar que éste sólo trae mayores problemas a las mujeres.

Nos congratulamos de que los diputados integrantes de las Comisiones Unidas donde fue turnada la iniciativa, antes de emitir alguna resolución pidieron la voz de un experto en el tema.  Este experto fue el Dr. Manuel Ramos Kuri, director de bioética del Centro de Investigación   Avanzada (CISAV) quién les dio a conocer importantes argumentos, cifras, estadísticas y diagnósticos tanto nacionales como globales sobre el tema, por lo que al final optaron por no aprobar dicha iniciativa.

La ciencia ha demostrado que la vida humana inicia a partir de que un espermatozoide fecunda a un óvulo, y en todo su desarrollo que va de lo simple a lo complejo su esencia es la misma, siempre el mismo ser humano y no otro.

Esta nueva vida no es una parte del cuerpo de la mujer, sino una vida distinta de ella, con  independencia de crecimiento y desarrollo intrínseca aún cuando depende de la madre para lograr su supervivencia, si se pretende que el aborto sea legal entonces el vientre de una madre deja de ser el lugar más seguro para un bebé.

En el Distrito Federal lograron legalizar el aborto con triquiñuelas, la manipulación del lenguaje para los no entendidos hicieron que la definición absurda de “interrupción legal del embarazo” disfrazara por completo el aborto antes de las doce semanas, pues para garantizar que sigue siendo un delito, como en realidad es, redefinieron el concepto ¡Increíble!

La decisión del Distrito Federal ha resultado un fracaso: desde 2008 han privado de la vida a un promedio de 140,000 bebés, se sigue incrementando el número de embarazos en menores de edad y las enfermedades de transmisión sexual siguen en aumento.

Hay mucho más por hacer en ese estado en el campo de la educación para promover los derechos sexuales y reproductivos  y el aborto no es un derecho, es un crimen.

Guerrero ostenta el segundo lugar en muertes maternas y no es precisamente legalizando el aborto que las cifras se van a revertir, pues tiene más que ver con una pobre infraestructura de salud que no puede hacer frente a las complicaciones que se presentan durante el embarazo, esperamos que el Gobernador actúe en consecuencia.

 

El derecho a la vida es fundamental e inalienable, pues ¡Sin vida, no hay derechos!