Estaba acostado a la orilla de la playa, parecía dormido. Hubieras podido pensar que se canso de tanto jugar y sin embargo había fallecido, estaba cansado pero de la guerra, de sufrir. Muchos no saben su nombre y sin embargo ya generó en todos nosotros conciencia del sufrimiento de miles, de millones de personas que enfrentan guerras crueles y sin sentido, como son todas las guerras. Como entender la deshumanización que lleva a esta desesperación, a estas familias que necesitan huir de sus casas, de su pueblo, de sus vidas.

Nadie lo pudo salvar a el , como parece casi imposible salvar a tantos otros que sufren, millones de niños que día a día enfrentan la guerra, el dolor, la perdida, el hambre, la enfermedad, la soledad y el desamparo. Niños y adultos que no entienden por qué les tocó vivir este destino sin aparente salida, vidas que se viven a cada momento rodeadas de dolor.

A man holds a poster with a drawing depicting a drowned Syrian toddler during a demonstration for refugee rights in Istanbul

Y al ver esta imagen que ha recorrido el mundo, este pequeño bebe solo a orillas del mar, sentimos impotencia. Queremos salvarlo a el y a todos los otros que tal vez son menos conocidos pero que sufren de injusticias, de hambre y de abusos. Queremos buscar culpables pero nadie se hace responsable. Cerramos los ojos y todos sentimos en el fondo culpabilidad por que nos quedamos quietos ante las tragedias y las injusticias ajenas, por que sentimos que no nos tocan, que no podemos hacer nada y sin embargo ante ese pequeño a orillas del mar todos nos preguntamos ¿qué pudimos hacer para que esto no pasara?, ¿qué podemos hacer para que no vuelva a pasar? Y regresamos a la impotencia, el problema nos rebasa, es un asunto internacional, sucedió a miles de kilómetros.

Y entonces en un arranque de heroísmo firmamos propuestas, exigimos que la ONU haga algo, nos parece que Europa a olvidado a Dios por que no ha querido a ayudar a estas familias y no nos damos cuenta que alrededor nuestro cientos, miles de niños sufren cada día. La pobreza tienes sumidos en la desnutrición y el abandono a miles de niños en México, y espero que esta tragedia que hoy llena nuestros muros de Facebook, que la imagen de este pequeño niño Sirio cuya vida apenas empezaba y que ya había vivido todo el dolor y toda la tragedia que tuvo que enfrentar, despierte en nosotros el entendimiento de que de manera global es muy difícil para nosotros terminar con la guerra en Siria, que no podemos terminar con el hambre en África pero que podemos empezar a ayudar a los que nos rodean, podemos empezar a generar conciencia, podemos comenzar a vivir con valores que cambien al mundo. Siria y África están lejos, el mundo entero es demasiado grande para que nosotros solucionemos los problemas pero podemos empezar a vivir con honestidad, a dar un trato justo a quienes nos rodean a trabajar por disminuir la pobreza extrema en la que viven nuestros niños mexicanos, a elegir con nuestro voto gobernantes justos, a exigir que el dinero de nuestros impuestos se utilice en disminuir esa brecha que crece día a día y que genera pocos ricos y mucho mas pobres.

El cambio en el mundo y en la humanidad comienza en el cambio propio, ese niño murió en el mar rodeado de injusticia y de dolor, ningún niño debe morir así, ningún niño debe vivir así.

Abramos nuestros ojos, dejemos nuestra zona de confort que nos hace pensar que esos problemas están lejos, que suceden en Asia o en Europa. Ciertamente en México no tenemos que vivir la guerra, guerra como todas sin sentido y llena de dolor, pero nuestros niños así como muchísimos niños en todas partes del mundo sufren y cada uno de nosotros debe trabajar en que esto ya no suceda, con las armas que tenemos a nuestro alcance, con nuestro corazón y nuestra compasión debemos de procurar un mundo mejor para estos niños que son el futuro del mundo.

Por qué futuro hay en un mundo que permite que tantos niños se sientan desamparados. Hagamos que esta indignación que hoy sentimos comience a hacer la diferencia, firmemos las peticiones por que la guerra de Siria termine, peticiones por que Europa acepte a los refugiados, Peticiones todas llenas de buenas intenciones y deseos, pero también comencemos a trabajar en nuestro entorno, comencemos a ver a los que sufren a nuestro alrededor y extendamos nuestra mano hasta donde ella alcanza, pidamos el cambio global pero comencemos y trabajemos en el cambio local, Aylan murió pero cimbro al mundo que hoy ya es diferente a como era antes de su muerte, que este cambio siga hasta hacer la verdadera diferencia, poco a poco y desde nuestra comunidad logremos el cambio mundial, devolvámosle a la vida el corazón y el sentimiento.