Movernos a favor

Por. Ivette Laviada

 

Cada día que pasa vemos en nuestro país y en otros cómo algunas personas a las que llaman activistas se mueven a favor de lo que constituyen sus convicciones, algunas de ellas se manifiestan proponiendo alternativas y en cambio otras agrediendo, lanzando acusaciones pero vacías de contenido que puedan mover a favor del bien común.

¿Alguna vez has escuchado el término ser proactivo? Esta palabra se compone de –pro- y se refiere a provecho o ventaja, que denota lo favorable (cuando decimos “en pro” queremos decir a favor) y de la palabra –activo- o sea diligente y eficaz, que obra sin dilación.

 Entonces tenemos que dicho término nos refiere a aquellas personas que no se quedan allí quejándose de cuanto acontece a su alrededor, antes bien en lugar de quejarse, manifestar alguna inconformidad o denunciar cualquier cosa tratan de ofrecer alguna alternativa de solución.

¿Nos hemos dado cuenta de cuantas cosas nos quejamos cada día? Es típico que en charlas de amigos siempre salen a relucir cantidad de situaciones con las que estamos a disgusto.

Si tomamos conciencia de las decenas de veces que nos quejamos de cualquier tontería…del tiempo, si es que queríamos hacer algo ese día, de los precios si nos encontramos con que subieron en el supermercado, de nuestro aspecto al mirarnos en el espejo,  si nuestro cabello amaneció horrible o nos salió un granito en la cara, de si la nana que nos ayuda llegó tarde, de si los hijos no recogieron sus zapatos, de nuestro esposo o esposa que no nos hace caso, de “alguien” si no contesta su celular a la primera….y así un largo etcétera.

¡Que impresión! ¿verdad? Nos quejamos a diario de muchas cosas que además no tienen nada que ver con nosotros o mejor dicho sí, pero sólo para demostrarnos lo irritables que estamos ante situaciones que no valen mucho la pena y que podríamos cambiar si sólo cambiara nuestra actitud: Si el tiempo está malo, aprovechemos ese día para quedarnos en casa a realizar una tarea  pospuesta.

¿Los precios subieron?, pues sí, pero siempre se puede comprar otra marca que nos satisfaga o bien ésta es la oportunidad de probar otro producto.

¿Hoy amanecimos feas? No importa, nos recogemos el pelo y nos ponemos maquillaje, total…en esencia siempre somos las mismas…los años pasan ineludiblemente.

¿La nana llegó tarde? ¡Bendito sea Dios que tenemos una!

¿Los hijos son desordenados? Bueno, habrá que recordarnos que haríamos sin ellos, finalmente dan sentido a nuestra vida y enseñarlos es parte de ser mamá y papá.

Quejarnos de los demás o con los demás no cambia las cosas, pareciera que estamos buscando simpatía o aprobación, cuando en realidad a las personas les gusta más la compañía de alguien que aporta y las quejas nos convierten en seres negativos, que restamos.

¿Estamos en este caso? Aceptemos este reto: ¡Una semana sin emitir ninguna queja! ¿podremos?…Será difícil sin duda,  pero vale la pena.

Para ser proactivos, debemos fomentar la paciencia y todavía mejor la benedicencia y poco a poco podremos hacerlo un hábito.

¿Queremos apoyar causas de gran envergadura? Esto sólo lo podremos hacer posible si nos hemos convertido en proactivos, ya que nada logramos con la queja, siempre es necesario aportar soluciones positivas para el bien común y no personal.

Muchos tenemos la ilusión de cambiar las cosas que no nos gustan ¡parece tarea imposible! Pero lo que sí es posible es poner nuestro granito de arena para movernos a favor.

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