Más de 600 estudios revelan mayores niveles de bienestar en familias casadas con hijos comunes

Fernando Pliego, académico investigador de la UNAM, señala que la desarticulación del núcleo familiar tiene un elevado costo social en la sociedad actual, puesto que aumenta violencia, abuso sexual, embarazo adolescente y adicciones.

Ciudad de Panamá, abril 7 de 2015.- Más de 600 estudios publicados en revistas académicas o en entidades oficiales de 13 países democráticos demuestran mejores indicadores de bienestar en las familias con parejas casadas e hijos comunes, en comparación con los demás tipos de familia, sobre los que aumenta el riesgo de violencia, abuso sexual, deserción escolar o delincuencia juvenil, entre otros, afirmó el Dr. Fernando Pliego.

El académico integrantes del Instituto de Investigaciones sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México planteó que los problemas como la violencia, el abuso sexual, la drogadicción, el alcoholismo, la delincuencia juvenil y desempleo, entre otros, pueden ser resueltos de fondo si se atienden de manera primaria desde el fortalecimiento de la institución familiar.

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Fernando Pliego participo en el Encuentro Internacional “La Familia en América Latina. Estabilidad Económica y Retos Demográficos”, que se celebra en esta ciudad, previo al inicio de la VII Cumbre de las Américas, que reúne a Presidentes y Jefes de Estado de la región.
En su intervención ante representantes de organizaciones de la sociedad Civil de países de américa Latina, el académico mostró, con investigaciones científica, encuestas y estudios por país, cómo en familias establecidas, unidas, fortalecidas, esos problemas son menores.

Si bien en todas las familias existen estas problemáticas es porque derivan de otros problemas como el déficit en educación, el desempleo, el bajo o nulo crecimiento económico y la falta de políticas públicas efectivas. Sin embargo, está comprobado, dijo el Doctor Pliego, que en las sociedades en donde hay una mayor desarticulación del núcleo familiar esos males son proporcionalmente mayores.

En la conferencia “Panorama regional. Los retos demográficos en América Latina. Casos de Estudio: México y Perú” mostró que del 2000 al 2013 ha analizado 630 estudios realizados en 13 países democráticos: Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, España, Holanda, Japón, Noruega, México, Perú y Reino Unido, todos basados en encuestas representativas o de tipo censal.

“El 84 por ciento de los estudios muestran que las familias con parejas casadas y donde los hijos viven con papá y mamá tienen mejores niveles de bienestar en comparación con los demás tipos de familia”, subrayó.

Con seguridad, dijo, se puede afirmar que en las democracias, los niños que viven con papá y mamá y los adultos casados, tienen mejor nivel de vida. Mejor educación, menor deserción escolar, seguridad física, menos violencia; mejor relación entre parejas, menos embarazos adolescentes y enfermedades de reproducción sexual, menores enfermedades cardiacas.

Al ser las familia más estables hay menos adicciones, mejores niveles salarios y mayor seguridad en el empleos, entre otros.

“Cuando trabajamos como familia y buscamos que hombre y mujer hagan un matrimonio, estamos trabajando por lo que más apuesta al desarrollo de las sociedades más modernas” estableció.

Pliego lamentó que pese a que los estudios demuestran una tendencia de mejores oportunidades de desarrollo, en estos países también se registra un cambio creciente en la estructura de familia, pero no existe investigación que muestre el por qué los jóvenes rehúyen al compromiso del matrimonio.

Citó el caso de México, donde en los últimos 12 años (del 2000 al 2012) la población casada de 18 a 29 años de edad disminuyó del 34.3 al 19.06 y en el caso de Perú la cifra disminuyó del 31.3 a 22.4 por ciento, mientras que se incrementa la opción de los jóvenes a vivir en unión libre.

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