NUEVA YORK, 17 de octubre (C-Fam) Un panel de la ONU sobre la erradicación del matrimonio infantil fue objeto de un inesperado rechazo la semana pasada por parte de la principal panelista después de que un «especialista en juventud» dijo que las personas tienen «derecho al placer sexual». La embajadora de Zambia aclaró que su país no cambiará de opinión respecto de la proscripción de la homosexualidad.

La inusual muestra de desacuerdo dejó al descubierto diferencias entre las agrupaciones que promocionan el aborto y los derechos de las personas lesbianas, homosexuales y transgénero, y los funcionarios africanos de los que buscan apoyo.

Los debates más feroces dentro de la ONU se dan en torno a temas que gozan de consenso. En este momento, mientras los diplomáticos negocian resoluciones sobre el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina (MGF) y la violencia contra la mujer, ni una sola voz defiende estas prácticas.

Las soluciones propuestas, no los problemas, generan conflicto.


La agrupación proabortista y de derechos homosexuales International Women’s Health Coalition (IWHC) organizó el panel de la semana pasada sobre la erradicación del matrimonio infantil. La embajadora de Zambia, una de las copatrocinadoras, dio el puntapié inicial al exigir el reconocimiento de «la salud y los derechos sexuales y reproductivos» (SDSR) de las mujeres como un aspecto clave del abordaje del matrimonio forzado de niñas.

El término SDSR no se encuentra definido formalmente, a diferencia de las frases «salud sexual y reproductiva» y «derechos reproductivos», que fueron formuladas por el acuerdo de El Cairo de 1994 sobre población y desarrollo.

Los SDSR suponen el concepto de «derechos sexuales», frase comúnmente empelada por las agrupaciones militantes pro LGBT. También son promovidos por agrupaciones proabortistas que buscan ir más allá de la norma de El Cairo, que defiere a los países el determinar sus propias leyes de aborto, y en su lugar intentan establecer el derecho internacional a éste.

Poner fin al matrimonio infantil no es controvertido. Ningún gobierno defiende la práctica, que a menudo está impulsada por la pobreza y por la falta de oportunidades educativas para las niñas. No obstante, algunos panelistas desestimaron los esfuerzos para reducir la pobreza o mejorar la educación de las niñas, reivindicando, en cambio, que la solución para el matrimonio infantil es la libertad sexual.

«Entonces un niño es una persona menor de 18 años», dijo Emmanuel Etim, ex asesor del Fondo de Población, quien se autodefinió como especialista en juventud. «A esta persona se le ha [negado] la alternativa de decidir con quién quiere tener relaciones sexuales (tiene derecho al placer sexual), con quién quiere casarse, si quiere tener hijos, cuántos, con quién. Se le quitó todo».

Una delegada de Noruega incitó a los panelistas. Muchos países africanos han adoptado una postura sólida en contra del matrimonio infantil, pero «no tantos países quisieran ver el vínculo con los SDSR», dijo. «¿Por qué la resistencia?».

En casi todos los países africanos, afirmó Etim, «la constitución es muy clara… ya sea en la criminalización explícita o implícita de ciertos derechos», aludiendo a los «valores categóricos» del continente africano en contra de la conducta homosexual.

En ese momento, la embajadora de Zambia no pudo «resistir la necesidad de intervenir», cerciorándose de «aclarar el asunto de los derechos sexuales». Zambia apoya el acuerdo de El Cairo. No obstante, ella «ni siquiera estaría parada aquí para discutir el tema de los derechos sexuales, porque los derechos sexuales en mi país son constitucionalmente ilegales».

La actividad homosexual es punible en Zambia con hasta 14 años de prisión. El hecho de vincular la agenda de derechos sexuales con la eliminación del matrimonio infantil podría empañar las iniciativas en los mismos lugares donde tales medidas son sumamente necesarias.

Una vez expuesta la fisura, la presidente de la IWHC tomó el micrófono. Francois Girard instó al público a «no tener miedo a aquellas palabras» al hacer frente al matrimonio infantil, reconociendo que «se dicen estas palabras y todos huyen hacia la salida».

«No seremos manipulados por aquellos que usarían aquellos asuntos para otros propósitos», sostuvo Girard.  By Rebecca Oas, Ph.D. | October 18, 2014