La semana pasada comentamos que estaríamos atentos de la participación de la Delegación Mexicana en Nueva York, sede de la ONU en la Asamblea de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW61) que por esta ocasión analizaría “El empoderamiento económico de la mujer en el cambiante mundo del trabajo”; pues bien queremos felicitarles porque al final lograron el consenso con los demás países para empoderar a las mujeres sin dejar atrás a su familia y reconociendo el papel fundamental que hombres y mujeres realizan en conjunto.

Después de dos semanas de deliberaciones, de propuestas, de disensos y consensos podemos decir que el documento final sí refleja el interés de la mayoría de las regiones y que fue un gran logro dejar atrás las posiciones ideológicas de agendas particulares para anteponer los verdaderos intereses de las mujeres que habitan el planeta.
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Fue un gran reto avanzar a favor de las mujeres en la CSW61 cuando la agenda de la ideología de género lleva años tratando de influir para imponer sus postulados, torciendo incluso principios plasmados en las Declaraciones de Cairo y de Beijing para reinterpretarlos a su manera tratando de establecer derechos inexistentes.

Las conclusiones de esta Asamblea las podríamos dividir en tres bloques, el primero “mujer y familia”; el segundo  “mujer víctima de violencia” y el tercero “mujer y sus oportunidades de empoderamiento”.

En el primer bloque se concluye que a los hombres y los niños no se les debe mirar como enemigos; que la familia reviste gran importancia y que debe ser posible compartir las responsabilidades dentro de la misma, se propone a su vez legislar y fortalecer medidas para favorecer la conciliación entre la vida familiar y laboral en virtud de que se reconoce el valor de la paternidad y la maternidad en la crianza de los hijos, logrando también que se valore el trabajo doméstico y su aporte a la economía nacional.

En el segundo bloque se reconoce a la mujer como víctima de violencia en diversas situaciones, particularmente la que socaba sus derechos económicos, la que impide que disfruten su maternidad, la que sufren cuando son víctimas de acoso laboral o cuando persisten las brechas salariales; urgiendo para acabar con ello que se realicen cambios legislativos así como también lograr un acceso equitativo a recursos productivos y económicos y permitirles ocupar más puestos de toma de decisión y liderazgo.

En el tercer bloque tenemos el área de oportunidades y éstas sólo se pueden lograr cuando se asegura el derecho a la educación de mujeres y niñas y se  diversifican las opciones educativas y ocupacionales, así como también asegurar el acceso a servicios de salud con los estándares más altos, permitiendo que las mujeres y sobretodo si son adolescentes y están embarazadas puedan concluir sus estudios a la vez que cuenten con acceso a servicios de salud antes, durante y después de alumbrar a sus hijos.

El aborto como “derecho” no figuró en los documentos así como tampoco la “educación” con adoctrinamiento en ideología de género en las escuelas.

Podemos resumir en una frase que la CSW61 logró un consenso mundial en favor de la familia y la maternidad y estos en definitiva sí son logros para las mujeres.

Por: Ivette Laviada

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