LEY DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

Por: Ivette Laviada

 

La Ley General de Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes está a un paso de ser aprobada y publicada.

De hecho, en poco tiempo ha recorrido tanto las curules del Senado de la República como las de la Cámara de Diputados por ser una iniciativa preferente del Presidente Peña, en esta última se le hicieron importantes observaciones y cambios que esperan en estos momentos ser refrendados en el Senado para terminar con la tarea legislativa al respecto de esta Ley.

De entre las cosas importantes que este tema ha suscitado en la sociedad, es la visión de que en alguna forma se trasgreden los Derechos de los Padres a educar a sus hijos y también que se están titulando como derechos algunos que en realidad no lo son, como el caso de los mal llamados derechos sexuales y reproductivos, cuestiones que incluso se han ventilado en forma abundante en redes sociales, y que plataformas como CitizenGo ha transformado en firmas que a la fecha suman más de 61,200 expresiones de la sociedad civil que piden una legislación que garantice la salud, estabilidad emocional y la seguridad física y psicológica de la infancia mexicana.

En la Cámara de Diputados se abrió un debate muy álgido entre quienes defienden como un derecho los titulados sexuales y reproductivos en tanto que una gran mayoría de ellos votaron por un término más propio como lo es el derecho a la salud sexual y reproductiva que no es lo mismo que derechos sexuales y reproductivos y que al final aprobaron para reenviarla de nuevo al Senado.

En la Tribuna, la Diputada Malú Micher se manifestó a favor de estos últimos diciendo que hay suficiente sustento para llamar derechos a éstos, criticó lo que hizo la Cámara de Diputados al retirarlos para sustituirlos por la salud sexual y reproductiva diciendo que es un grave retroceso en materia de derechos humanos, es más,  en su manifiesto publicado en noviembre 1º, dice que “quedaron cercenados por la visión prejuiciosa de legisladoras y legisladores que perciben a las niñas, niños y adolescentes como seres medio humanos, asexuados, incompletos, y por lo tanto, no tienen derecho a tener derechos sexuales y reproductivos” y publica en su manifiesto 24 puntos por los que considera que debieran los Senadores de nueva cuenta restituir en la Ley dichos “derechos”.

Sin ánimo de pelear, nos gustaría precisar algunas cosas dichas por la legisladora.

En primer lugar es falso decir que se considera a los infantes menores de 18 años seres medio humanos o asexuados o incompletos, toda vez que la Convención sobre los Derechos del Niño, -órgano rector de protección de la niñez-  dice que los mismos por su falta de experiencia son vulnerables y por ello hay que protegerlos, no son medio humanos simplemente están en una etapa de desarrollo que llegará a su plenitud al cumplir la mayoría de edad.

Nuestro sistema jurídico mexicano reconoce que el menor tiene todos los derechos, y a ello se le llama “capacidad de goce” en tanto que se prevé que para la capacidad de ejercicio sus padres o tutores están para apoyarles y velar por que se cumplan los mismos en tanto adquieren por sí mismos dicha capacidad al llegar a los 18 años cumplidos.

En segundo lugar, ella refiere que hay suficientes Tratados firmados por México que ya contemplan la terminología de derechos sexuales y reproductivos y de nueva cuenta es falso, ya que los Tratados que ha firmado México establecen el reconocimientos de la mujer y del hombre a casarse libremente y formar una familia, a tener el número de hijos que deseen como lo establece de igual modo el artículo 4º Constitucional, pero de ninguna manera dice que los niños y niñas tienen derecho a formar una familia o a decidir el número de hijos que desean, es más la misma Ley de Niñas, Niños y Adolescentes elevó a 18 años la edad núbil.

En tercer lugar, menciona la Plataforma de Beijing (1995) como un Tratado adoptado por México y ni uno ni lo otro, no es jurídicamente vinculante y tampoco menciona derechos sexuales, habla de experiencias sexuales, abusos sexuales, relaciones sexuales pero no se establecen como derechos, por el contrario menciona éstos términos como factores que deberían de evitarse por el efecto devastador en la salud de los niños y en particular de las niñas por ser más vulnerables y por las consecuencias de las relaciones sin protección y prematuras.

El derecho a la salud sexual y reproductiva ya comprende todo el abanico de protección que un menor necesita, hablar de derechos sexuales es hablar de otra cosa, es el eufemismo de un delito, el disfraz del aborto, ya nada velado por cierto, si no, ¿por qué tanto brinco?.