¿Legalización del Matrimonio Igualitario?

El 3 de junio del presente la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó la Tesis de Jurisprudencia 43/2015.

En ella considera que sostener que la finalidad del matrimonio es la procreación constituye una medida no idónea para cumplir con la protección de la familia como realidad social. También considera que es discriminatorio vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales y que no se puede justificar la negación del matrimonio a parejas del mismo sexo.

Sostienen que como la finalidad del matrimonio no es la procreación, no debería ser para heterosexuales y más aún ni siquiera se debe enunciar “entre un hombre y una mujer”.
La lectura que hicieron muchos medios de esta noticia es que a partir de ahora, queda legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo para todo el país.

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Pues sí y no. Veamos…

El no, es porque en primer lugar esta Tesis la realiza una Sala de la SCJN (4 Ministros la avalaron), no el Pleno de la misma. Su aplicación únicamente obliga a los tribunales, de ninguna manera obliga a los Congresos a modificar sus leyes.

Aquí la SCJN tendrá que ser sumamente respetuosa de la división de poderes, el Congreso legisla, la Corte no; y por si fuera poco, tiene que respetar la Constitución y allí se consagra la soberanía de los Estados.

En Yucatán se hicieron importantes cambios a nuestra Constitución en 2009 cuando se estrenó la Ley de Participación ciudadana y se elevó a rango constitucional la protección de la familia, el matrimonio y el concubinato que ya se enunciaba en el código civil entre un hombre y una mujer.

El sí, se refiere a que una pareja del mismo sexo puede pedir amparo cuando el matrimonio se establece entre hombre y mujer y se les niega. Allí si aplica la jurisprudencia 43/2015 pues los tribunales si estarán obligados a concederles la figura del matrimonio.

De alguna manera se permite, aunque no se establezca en la Ley. Decir que en todo el país mañana ya puede cualquier pareja del mismo sexo acudir al Registro y con ello celebrar un matrimonio es falso.

Cuánta confusión, ¿verdad? Y todo ello se deriva de los cambios en materia de derechos humanos que se hicieron a la Carta Magna en 2011, al incluir que una preferencia sexual es un derecho humano.

Sostenemos que ningún sujeto debe ser discriminado por absolutamente ninguna razón, tanto así que la Constitución ni siquiera debería abundar en ejemplos, bastaría el sentido común, algo así como no se discrimina a nadie por nada y punto.

El establecer que algo como las preferencias (y vaya que las hay de toda índole) estén tipificadas en la Carta Magna es un exceso de tal magnitud que ahora se nos está revirtiendo en absurdos, como redefiniciones de matrimonio.

La SCJN ya olvidó el origen de porqué el matrimonio existe y está tutelado por la Constitución y los Códigos civiles: porque es el origen de la familia, donde se genera la filiación, dónde se perpetúa la especie (si no se protegiera, quizá no existiríamos hoy); por ello el Estado la promueve y la tutela, por el bien común.

Ahora resulta que decir que tiene como fin la procreación es un insulto al matrimonio, ya es inconstitucional… ¡Vaya! ¿Cuándo perdimos la brújula del sentido común? Además sabemos que no es el único fin, pero sí el que le distingue de cualquier otra figura: la capacidad fecunda.

Las parejas nunca habían sido del interés del Estado, el amor nunca ha sido sujeto de legislación, sería absurdo y una intromisión del legislador a la vida privada de las personas.
El legislador irrumpe en esa relación cuando vela por los intereses de los menores frutos de esas uniones, sea reconocida civilmente –matrimonio-, o no –concubinato-.

Pretenden convencernos de que ello no es fundamento, insisten en que el avance de los derechos humanos va en el sentido de las libertades, de que las personas tenemos que ser tratadas con igualdad, y cuidado que están violando este principio, pues en justicia se trata igual a los iguales y desigual a los desiguales y eso no es discriminación.

La capacidad fecunda sólo es posible entre un hombre y una mujer y por ello se les trata de una forma; entre dos hombres o dos mujeres existe otra realidad y por ello se les debe tratar de otra, eso es justicia.

Por: Ivette Laviada

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