Las Estadísticas Hablan

LAS ESTADÍSTICAS HABLAN

Por: Ivette Laviada

 

Desde 1948 cuando la Organización de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo una institución fue señalada como objeto de la protección de tales derechos: la Familia.

En su artículo 16, inciso tercero, señala “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”, ningún otro grupo o institución merecieron esta distinción.

No es coincidencia que se le dé a la familia este reconocimiento, pues es en ella en dónde todo ser humano inicia su vida, donde se forma, donde recibe los valores que le acompañaran el resto de su vida, de modo que la protección de niños, mujeres y hombres parte de dicha institución.

 

El Dr. Fernando Pliego Carrasco, nos compartió el pasado miércoles el resultado de sus investigaciones en una conferencia denominada “Bienestar y Familia, las estadísticas hablan”, para ello utilizó 351 estudios científicos de 13 países democráticos de Europa, Asia, América y Oceanía, basados en encuestas representativas o datos de tipo censal todos ellos realizados de 1995 en adelante.

Interesantes hallazgos pues los datos duros confirman lo que muchas personas ya saben de modo intuitivo, es en la familia conformada por papá y mamá biológicos donde los hijos reciben el mayor bienestar.

Sin embargo, México ha ido viendo como se ha transformado el modelo de familia respondiendo quizá a los cambios culturales, de modo que en muchos lugares la cohabitación de las parejas ha ido en aumento, hay más hogares encabezados por papás o mamás solas y también los hay en los que se han casado más de una vez con lo cual se comparte la crianza de los hijos “tuyos, míos y nuestros”, entre otras conformaciones de familia.

El Dr. Pliego, nos habla de cuatro hechos sociales que han quedado demostrados con los estudios, el primero es que la Familia es la institución cultural más importante en las sociedades democráticas y para ello se exhibió la Encuesta Mundial de Valores de 2005-2008 (disponible en internet) en dónde el 90.1% de los entrevistados dijo que la familia es muy importante.

En México aparece que la familia es la institución que brinda mayor confianza en la sociedad con una calificación de 8.8; que para el 56.6% es en la familia donde se recibe el principal apoyo en problemas económicos; que para el 86.4% su familia es el principal apoyo cuando se presenta una discapacidad; que cuando se trata de brindar apoyo para el cuidado de los hijos pequeños el 84.2% lo encuentra en su familia y que la familia es la principal fuente de apoyo emocional para un 76.2% de los entrevistados.

El segundo hecho social es que en la actualidad, hay una presencia cada vez más frecuente de diferentes tipos de familia, y ello obliga a preguntarse ¿Éstos cambios son favorables? ¿Da lo mismo? ¿Tienen consecuencias negativas en la sociedad? ó ¿Simplemente no pasa nada?

La realidad nos muestra que sí pasa, éste es el tercer hecho social: lo que ocurre en cada familia si tiene un impacto en la sociedad.

Los niveles de bienestar se reducen en otro tipo de asociación diferente a la familia nuclear: hay más deserción escolar, mayor presencia de violencia intrafamiliar, mayor incidencia de accidentes domésticos, mayor índice de abuso sexual y un incremento de comisión de delitos entre algunos indicadores analizados.

El cuarto hecho social es que en las sociedades democráticas, el vínculo de pareja entre un hombre y una mujer es lo determinante.

El 99% de los hogares encabezados por parejas están integrados por un hombre y una mujer casados o cohabitando, en tanto que las parejas del mismo sexo sólo conforman de 0.15% a 1.22%.

La información socio-demográfica muestra, de manera sistemática, que los niños necesitan vivir con su papá y su mamá biológicos, la importancia funcional y demográfica de las parejas formadas por hombre y mujer son las que dieron origen a la figura jurídica que fortalece su desarrollo, el matrimonio.

¡Las estadísticas hablan! Hoy tenemos que abandonar la discusión ideológica para ser más racionales, sólo con información podemos debatir.

 

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