La vida en juego en la SCJN

LA VIDA EN JUEGO EN LA SCJN

Por: Ivette Laviada

 

Esta semana se analizará en la Suprema Corte de Justicia de la Nación las tres controversias constitucionales promovidas por los municipios de Arroyo Seco en Querétaro, Uriangato en Guanajuato e Ixtaltepec  en Oaxaca en contra de la Ley del Derecho a la Vida.

Cabe resaltar que a la fecha, 18 estados han protegido el derecho a la Vida desde la concepción manifestándolo en forma expresa en sus constituciones y contando para ello con el voto de la mayoría de los legisladores independientemente del partido que representen y teniendo también el apoyo de una gran parte de la sociedad, por tanto podemos afirmar que dichas reformas son legales y conforme a derecho y además cumplen con los Tratados y acuerdos firmados por México.

Sin embargo, los tres municipios antes citados no están de acuerdo con las reformas, porque dicen que se vulnera el derecho a decidir de las mujeres.

Menudo dilema tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque gustan en estos temas polémicos analizar las formas dejando el fondo de ladito.

 

Sabemos todos en la República Mexicana que el aborto es un delito, lo ha sido desde tiempos remotos, las definiciones varían un poco de estado a estado, en Yucatán el artículo 389 del Código Penal establece que es la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez, sin embargo también de estado a estado existen ciertas circunstancias que permiten despenalizar el aborto, es decir que la mujer que haya cometido el delito queda excusada de la pena corporal si se ampara en alguna de estas causales.

Hemos dicho en otras ocasiones que no se quiere ver criminalizadas a las mujeres, sabemos que quienes cometen el delito lo hacen porque en la inmensa mayoría de los casos se sienten acorraladas, solas, abandonadas, sin recursos, etc. Por ello también en algunos estados se promovieron reformas para que en caso de cometer el delito la mujer pueda permutar la pena por una atención médica integral.

¿Qué se discutirá? Para poder analizar las controversias, deben los ministros determinar en primer lugar si se invade o no la competencia de los municipios, como una cuestión de procedencia.

Ya han preparado sus proyectos de sentencia el ministro Zaldívar en el caso de Uriangato y el ministro Franco en los casos de Arroyo Seco e Ixtaltepec; la gravedad del caso está en que sus proyectos contemplan considerar el aborto como un servicio de salud, sí, así como se lee. De un plumazo lo que siempre ha sido un delito ahora pasará a ser un derecho, como parte del menú de derechos a la salud.

Si los demás ministros aprueban el proyecto entonces tendríamos que el reconocimiento del derecho a la vida estaría invadiendo la esfera municipal dentro de la que se encuentra la prestación de servicios sanitarios.

Lo increíble de este asunto es que la Suprema Corte de Justicia, en particular estos dos ministros siempre han esgrimido que los casos no se pueden analizar en abstracto, con lo cual de entrada podríamos decir que no procede la discusión pues no tendrían materia de estudio, curiosamente estos ministros prepararon sus proyectos dejando de lado lo que siempre han sido sus criterios, ¿extraño verdad?

Si resolvieran que el tema procede, entonces estaríamos ante el escenario de que se declararía inconstitucional el derecho a la vida desde la concepción porque vulnera el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, es decir se estaría aprobando lisa y llanamente el aborto.

Los ministros son abogados no doctores, que pena que no conciban la distancia entre un derecho y otro.

El derecho a decidir de las mujeres les da derecho a hacer con su cuerpo lo que quieran, regalar órganos, cortarse el pelo, tatuarse, en fin, lo que quieran pero no les da derecho a matar a sus hijos, es otra vida distinta de la suya, no es “su cuerpo” sino el de sus hijos.

Y por otro lado, la Corte siempre ha defendido la soberanía de los Estados, ha dicho que los estados son libres de legislar en materia del derecho a la vida… ¡Esperamos actúen en consecuencia! Y no que pretendan ser los grandes legisladores.

 

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