La inteligencia que nos urge desarrollar

Aurora Alvarez de Vega

            Al revisar la historia de la vida en nuestro planeta nos damos cuenta de que la muerte y la extinción de las especies es algo natural en el ciclo de la vida. La vida esta constantemente buscando formas de adaptarse al entorno. Pero ninguna especie, mas que la humana, parece estar trabajando de forma tan intensa en su propia extinción.

            Buscando nuestra satisfacción y comodidad hemos explorado todo el planeta y hemos modificado todos los ecosistemas. Al ver todos los problemas que amenazan hoy a nuestro mundo , tales como el exceso de bióxido de carbono, la lluvia acida, la deforestación de nuestros bosques todos tienen un común denominador y todos encuentran su raíz en el comportamiento humano. Nos hemos convertido en la fuerza que empuja a la evolución a adaptarse constantemente cada vez que usamos insecticidas, antibióticos, productos transgénicos o hacemos modificaciones genéticas.

            Hemos perdido nuestra inteligencia ecológica, se nos olvida que somos parte de la biodiversidad y arrogantemente nos consideramos los reyes de la creación y creemos que todo lo que existe esta para nuestra satisfacción. Hemos entrado en una espiral de destrucción  de la naturaleza de la que es muy difícil salir y parecería imposible revertir esta tendencia a menos que nos comprometamos realmente con nosotros mismos y con esta causa.

            Esta en nosotros el cambio, la adaptación. Tenemos que reconciliarnos con el sufrimiento y con las carencias y la incomodidad ya que en ocasiones son parte del proceso de sanación. Debemos redescubrirnos en la naturaleza, dejar de pensar que la tierra necesita ser sanada, por que los que necesitamos sanar somos nosotros y nuestra relación con ella, no debemos de seguir avergonzándonos de nuestra parte silvestre.

            Para que la sanación llegue debemos hacer grandes cambios en nosotros mismos y en nuestros hábitos. Somos parte de una inmensa red que esta ligada genética y molecularmente. En nuestro genoma humano hemos encontrado por lo menos un 90% de coincidencias con la mayoría de las especies animales, esto nos convierte en hermanos y nos permite redescubrir en la tierra una parte de nuestro espíritu, como dicen  los indios americanos en nuestra Madre Tierra, y al sanar nuestra relación con ella sanar nuestra depresión y la perdida de nuestro espíritu. Como dice Ian Mc Callum en su libro inteligencia ecológica “ Que las áreas naturales y salvajes de este mundo son el paisaje del alma y las criaturas que pertenecen a ella son creadores de espíritu” Necesitamos estos lugares, y necesitamos protegerlos y reforestarlos por que son parte de nuestro espíritu. Dejemos de apuntar hacia lo que hacen los demás que destruye a la naturaleza y comencemos a preocuparnos por nuestro papel en su conservación. Aun estamos a tiempo de desarrollar nuestra inteligencia ecológica y de sanarnos a nosotros mismos a través de sanar nuestra relación con la naturaleza.

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