Hoy hay fiesta en el cielo

Hoy hay fiesta en el cielo

¡Hoy hay fiesta en el cielo! Hermosas palabras para describir lo que sentimos al despedir a una mujer tan admirable, la conocida Tía Pulga , Sor Beatriz Laviada, que hoy nos deja físicamente y sin embrago estará siempre con nosotros por el amor que nos dio , por lo mucho que nos enseñó y por todas las obras que motivó y seguirá motivando.

A sus 91 años seguía siendo ejemplo de amor y de compasión, con una energía impresionante motivaba todos los días a los cientos de voluntarias que trabajan hoy en las obras que ella inspiró y en las que trabajó todos los días de su vida.

La madre Beatriz María Loreto Laviada Arrigunaga en la reciente visita de Mons. Gustavo Rodríguez Vega al albergue San Vicente de Paúl. Diario de Yucatán.

La madre Beatriz María Loreto Laviada Arrigunaga en la reciente visita de Mons. Gustavo Rodríguez Vega al albergue San Vicente de Paúl. Diario de Yucatán.

Su pasión por ayudar a los más pobres, a los que no solo enfrentan la pobreza sino que también tienen que enfrentar la enfermedad, sin recursos, sin esperanza era contagiosa. Ella decía que la gente humilde que sobrevive en su casa , con sus recursos enfrenta la extrema pobreza cuando tiene que enfrentar una enfermedad y no puede seguir trabajando y muchas veces tiene que desplazarse de su casa para estar cerca del hospital y es por eso que fundó hace mas de 50 años el Albergue Temporal San Vicente de Paul en un área rodeada de hospitales que atienden a gente de escasos recursos que en ocasiones tenían que dormir en el suelo mientras eran atendidos ellos o algún pariente en el hospital y pasaban semanas enteras sin comer una comida casera.

Contaba la “Tía Pulga” que un día llegó una anciana a pedirles asilo y le dijeron lo sentimos pero ya no tenemos mas espacio, la viejita les dijo “no se preocupe Madre del piso de afuera al de adentro prefiero el de adentro” fue entonces cuando entendieron la importancia de su compromiso y comenzaron a construir lo que hoy es el albergue. Que de manera humilde y con muchas carencias representa la esperanza de cientos de enfermos que vienen a recibir su tratamiento aquí y que encuentran con las madres no solo alojamiento y comida, sino comprensión, cariño y apoyo.

Hace tres años esta incansable mujer fue el alma que impulso a un grupo de voluntarios, junto con el apoyo de la comunidad, a construir el nuevo Albergue Buena Voluntad que hoy lleva dos años de ayudar a las personas que reciben tratamiento en el hospital de Alta especialidad ubicado en Altabrisa, una de las zonas mas caras de nuestra ciudad.

Con esta obra podemos presenciar el dolor humano pero también la bondad que surge de cada uno de nosotros ante la profunda necesidad del otro, La Tía Pulga, como la llamamos muchos cariñosamente, nos enseñó el camino del amor y la compasión hacia el prójimo como la manera de encontrar sentido a la vida. Nos dio la oportunidad de entender que al dar es cuando recibimos y que en los ojos y el corazón de los más necesitados podemos ver el reflejo de Jesús que nos pide nuestra ayuda para forjar un mundo mejor. Hoy puedes ser parte de este importante proyecto, cada día donar y ayudar se vuelve más sencillo. Esta labor esta en manos maravillosas pero necesita tu apoyo. No importa si es grande o pequeño, centavo a centavo se crea el respaldo que esta gente sencilla necesita. No te quedes fuera, eres necesario, si quieres sumarte a este proyecto te puede comunicar al teléfono 9231226 o en el correo [email protected]

Hoy hay fiesta en el cielo, también aquí por que tuvimos la dicha de compartir su felicidad, su fe y su entusiasmo, una gran mujer que como dice Sor Edith, actual directora del Albergue, “nos contagió el dengue del carisma de San Vicente de Paul y su gran amor por los más desprotegidos”.

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