La Familia, principal capital social de las Naciones contemporáneas, afirma académico mexicano

*Desvincular a la persona de la familia representa para las naciones un alto costo social, político, económico y cultural, advierte Alejandro Landero, profesor en la Universidad Anáhuac de México.

* Participó en el Encuentro Internacional La Familia en América Latina. Estabilidad Económica y Retos Demográficos, previo a la VII Cumbre de las Américas.

Panamá. 7 de abril de 2015.- El desarrollo de un país depende no sólo del capital físico y humano, sino del fortalecimiento del capital social a través de la familia, señaló Alejandro Landero, Director del programa de Ciencias de la Familia de la Universidad Anáhuac de México. Un país no es sólido por sus carreteras e inversiones, sino por la cohesión social en torno a la familia, advirtió.

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Durante la inauguración del “Encuentro Internacional La Familia en América Latina. Estabilidad Económica y Retos Demográficos”, que se realizó en esta ciudad con la participación de legisladores, académicos y organizaciones de la sociedad civil de la región, advirtió que contrario al cuidado y protección de la familia, prevalecen ideologías de la desvinculación contrarias a la vertiente del capital social.

Es decir, dijo, hay grupos e incluso instituciones que promueven la idea del hombre emancipado, libre de relaciones que lo “atan” y que disminuyen sus capacidades, pero que al final lo dejan solo.

Las ideología de la desvinculación es la que genera políticas públicas sectoriales, individualistas en torno a la mujer, al adulto mayor, a la mujer en condición de abandono, a la niñez, lo cual, precisó, no es malo, por el contrario, el problema es que no hay vinculación con la familia, solo es formadora de individualismos.

Como sociedad civil de América Latina queremos señalar a los Presidentes y Jefes de Estado de la VII Cumbre de las américas que la familia sí importa e importa mucho, porque tiene un gran costo político, social, económico y cultural el desvincular a las personas de las familias.

Ante la presencia de la licenciada Idalia Martínez Directora General, Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de Panamá y representantes de organizaciones civiles de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, El
Salvador, Guatemala, Jamaica, Estados Unidos, México, Paraguay, Chile, Perú, Uruguay y Ecuador, Landero dijo que la presencia de quienes participan en el encuentro, previo a la Cumbre de las Américas, es dejar claro que el fortalecimiento de la familia es fundamental para el desarrollo de un país.

“En la medida que un Estado no atienda a la familia, como factor determinante para el desarrollo, al final asumirá costos que tendrá que pagar, pues dependiendo de la salud que guarde esta institución se determinará la salud de nuestros pueblos”, dijo.

Organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han demostrado a través de estudios que para lograr el desarrollo de un país no sólo se requiere de capital físico y humano, sino que es importante el capital social, agregó

No basta con la construcción de carreteras, infraestructura física, un gran territorio y contar con finanzas sanas, sino que se requiere fortalecer el capital social importante, como lo es la familia.

Mencionó que el autor Francis Fukuyama en el libro “La gran ruptura” advirtió de los factores del declive del capital social, como lo es la violencia social, la disminución de la participación en horas dadas a las comunidades y la ruptura familiar.

Sin embargo, agregó, contrasta con lo que algunos otros autores llaman las ideologías de la desvinculación, que tienen como idea que el ser humano es plenamente feliz y se desarrolla en la autonomía, pero que el final lo dejan solo.

Esta “emancipación” aterriza en políticas públicas que desvinculan al ser humano no sólo de la familia, pues genera políticas sectoriales de la niñez, de la mujer, la juventud, de adultos mayores etcétera, despojándolos del componente de familia, y los desvincula como personas de una sociedad, lo que al final traerá costos al Estado.

A manera de conclusión el académico de la Universidad Anáhuac de México dijo ante los asistentes a este Encuentro Internacional que en la medida en que no se atienda a la familia, los Estados tendrán más cargas y costos sociales que definitivamente no podrán asumir del todo, porque la fuente principal, la familia, es insustituible.

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