Europa: Negar matrimonio del mismo sexo no viola Derecho Humanos

Una persona finlandesa demandó ante la Corte Europea de Derecho Humanos el rechazó de aceptar el “matrimonio” del mismo sexo y su impacto en el reconocimiento de su nueva identidad (como mujer) como una violación a sus Derechos Humanos.

Sin embargo, la Gran Cámara de la Corte Europea de Derechos Humanos falló el pasado 16 de julio ante la demanda que el rechazo de Finlandia a reconocer las uniones del mismo sexo no constituye una violación a la Convención Europea de Derechos Humanos.

En su interpretación, la Corte Europea de Derechos Humanos confirma que las personas tienen el derecho a “casarse y tener una familia” esto no conlleva que tal afirmación se acepte el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Consagra la Corte Europea que la Convención Europea de Derechos Humanos “consagra el concepto tradicional de matrimonio como aquel formado por un hombre y una mujer”. Además que no existe un consenso entre los países europeos con respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, como argumento el demandante, ya que sólo 10 miembros de los 28 que la conforman han reconocido el “matrimonio del mismo sexo”.

De hecho es la sentencia el más alto tribunal de Derechos Humanos en Europa interpreta que la Convención Europea de Derechos Humanos “consagra el concepto tradicional de matrimonio como aquel formado por un hombre y una mujer”.

En nuestro país las legislación y sustento de la familia se consagra en aquel que es formado por un hombre y una mujer, en la teoría y práctica de ser lo más conveniente para la sociedad. En nuestro caso en Yucatán tal definición de familia es muy clara, sin embargo por la vía de demanda de amparo y cobijo de la Suprema Corte de Justicia ha determinado que la negación de registro de una unión homosexual es violatorio de los Derechos Humanos por ser discriminación.

Una discriminación que no tiene lugar, ya que únicamente se define una institucionalidad de una figura que por años se considera como fundamental para la sociedad, sin que esto signifique un detrimento a otras realidades que hoy se dan en la sociedad que por Derecho se les puede reconocer con otras figuras legales para darles viabilidad a la defensa de sus intereses legales.

Lo que ha determinado la Corte Europea, en analogía directa a lo que está pasando en México y especialmente en Yucatán, demuestra que la institucionalidad de la familia es posible conservarla sin la argucia y falacia de intentar confundirla con otras manifestaciones sociales. Que no hay violación de Derechos Humanos en la defensa de la familia formada por un hombre y mujer, fundamento y base de la sociedad

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