Derecho a tener hijos

¿Podría alguien afirmar que existe el derecho a tener hijos? Si alguien lo hiciera quedaría en el más absoluto ridículo, pues tener hijos es un don, un regalo, nunca un derecho.

Por increíble que parezca, el planteamiento nos lo hace la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “enmascarado” con otras palabras, pues se discute desde ayer la Acción de Inconstitucionalidad que presentó la Comisión de Derechos Humanos de Campeche en contra del artículo 19 de la Ley Regulatoria de Sociedades de Convivencia que prohíbe la adopción de parte de parejas del mismo sexo.

Para la SCJN, tener hijos es un derecho, pues ha dicho que no se les puede prohibir a las parejas del mismo sexo adoptar hijos pues tendrían los mismos derechos que las personas heterosexuales que han formado un matrimonio o viven en concubinato, dejando a un lado completamente en dicha afirmación que los hijos no se tienen por derecho, sino que de acuerdo a la naturaleza fecunda de un hombre y una mujer los hijos ven la luz.

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Y también tendríamos que decir que ni la naturaleza fecunda ni la sola voluntad de tener hijos basta, pues todos conocemos parejas que han querido tener hijos y no los tienen, que deciden en pareja tener determinado número de hijos y tienen menos o más de los que habrían querido, que aún a pesar de pasar por procedimientos esterilizantes tienen hijos o que accediendo a técnicas de fertilización no los pueden tener.

¿Podemos hablar entonces de derecho a tener hijos? ¿A quién se le reclama cuando nos toca cero y queremos tenerlos? ¿A quién se le reclama cuando nos sometemos a numerosos procedimientos de fertilidad y no dan resultados? ¿La Comisión de Derechos Humanos puede hacer algo al respecto? Suena ridículo… lo es.

Si hablamos de derechos, existe el derecho a la adopción de los hijos que han perdido a sus padres, no al revés. No existe el derecho de los padres o de las parejas a adoptar, en este falso debate a caído la SCJN, al equiparar a las parejas heterosexuales con las del mismo sexo.

Todas las parejas del mundo de distinto o del mismo sexo tenemos los mismos derechos como seres humanos, ni uno más ni uno menos, como también todos tenemos la obligación de aceptar las consecuencias de nuestras elecciones.

Todas las personas que han nacido lo han hecho de un hombre y una mujer, por lo cual todos tenemos derecho a tener un padre y una madre.

De allí que el Estado proteja a los menores y deba restituirles lo que perdieron, por ello es que la adopción está abierta a las parejas heterosexuales porque un niño necesita para conseguir su pleno desarrollo integral ambas figuras, para acceder a vivir en familia en las mejores condiciones posibles, ello es velar por el interés superior del niño, consagrado en nuestra Constitución Política y como consta también en Tratados Internacionales.

Nos confunde mucho lo que la SCJN pretende, se ha ideologizado con las teorías de género que propaga la comunidad LBTG, soslayando el sentido común y sucumbiendo a la corrupción del lenguaje que permite que a las cosas se les llame de cualquier manera, despojándoles de lo que le da sentido, abusando de su poder para imponer nuevas definiciones basándose en interpretaciones subjetivas. Es justo decir que no son todos los Ministros de la Corte, Eduardo Medina Mora y Alberto Pérez Dayán sí lo tienen muy claro.

Por: Ivette Laviada

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