Con el impulso de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se pretende legalizar el aborto de facto en el territorio nacional, y no sólo eso, sino que también se pretende pasar por alto la autoridad de los padres y continuar confundiendo a nuestros jóvenes con la creencia de supuestos derechos que no existen.

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La llamada ‘Cartilla de derechos sexuales’ que promueve la CNDH les dice a los jóvenes y adolescentes que “tienen derecho a un aborto legal y seguro”, dicho de otro modo les está otorgando una ‘licencia para matar’ y le pasa la bolita al Estado, ya que como parte de sus obligaciones el Estado debe proveer toda clase de servicios incluyendo el exterminio de los bebés en gestación llamándole a ello –derecho- cuando se sabe que el aborto está tipificado como delito en toda la República.

¡Esto entraña una dicotomía tremenda! La CNDH que debe velar por los derechos humanos de todos, se olvida de los bebés en gestación promoviendo su muerte así sin más ni más.

Es terrible la forma en la que se les comunica a los chicos y chicas que pueden vivir el ejercicio de la sexualidad totalmente disociado del amor, de la entrega o del compromiso.

El ser humano es un ser social por excelencia, y su máximo en la vida es amar y ser amado, es un anhelo que pertenece a la especie humana y encontrar el amor lo plenifica, lo realiza, vamos le otorga la felicidad.

Pero pareciera que el mundo les grita que eso no es posible, que es una cuestión moral, religiosa o cursi y entonces se van por otro lado, en donde la persona se cosifica, es utilizada o bien utiliza a otro para fines individuales.

Se vuelve engañosa la Cartilla Nacional de Derechos Humanos cuando establece que los jóvenes aún tratándose de menores de edad pueden abortar –sin el consentimiento de sus padres- porque ello hace apología del delito y cercena un derecho de los padres. Los jóvenes tienen que saber que si se convierten en sujetos activos sexualmente antes que pensar en cometer un delito, deberían saber como hacerle frente a las obligaciones que entraña el ejercicio de su libertad.

De toda relación sexual entre un hombre y una mujer se sigue la posibilidad de un embarazo, la mujer debe aprender a conocer su cuerpo y saber que el embarazo no constituye ninguna enfermedad, siempre tiene solución y hay muchas personas dispuestas a tenderles una mano cuando sea inesperado y para aquella mujer que no se quiere convertir en madre existe la posibilidad de dar a su hijo en adopción sin cargar con el hecho irreversible de haberse practicado el aborto que cegaría la vida de su hijo.

Cuando se tienen diversas parejas el gran peligro es contraer alguna infección de transmisión sexual que potencialmente los pudiera dejar estériles e incluso llevar a la muerte, y cuando esto ocurre ni el condón ni los anticonceptivos podrán remediar algo.

El joven debe contar con herramientas que le permitan fortalecer su voluntad y saber cuando decir no pues a veces actúan más por presión de grupo que por convicción.

Si realmente queremos a nuestros jóvenes, hablémosles con la verdad, apelemos a su inteligencia para que sepan tomar sus decisiones y no dejemos que caigan en la manipulación de la que son objeto a manos de grupos con intereses particulares sobre ellos.

Por: Ivette Laviada

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