El próximo sábado 10 de septiembre en toda la República, en 80 ciudades incluyendo Mérida celebraremos a la Familia, una gran manifestación en dónde con alegría saldremos a festejar con nuestros seres queridos la maravilla de contar con esta célula de la sociedad que nos hace ser siempre mejores seres humanos.

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Persigue también otro objetivo: Queremos hacer visible a todo México y el mundo que los ciudadanos estamos organizados cuando de la protección y promoción de la familia se trata, ya que el pasado 23 de febrero, se presentó la primera iniciativa ciudadana en la historia de nuestro país y que solicita al Senado la reforma al Artículo 4º Constitucional para pedir en síntesis que se proteja a la familia para que alcance su máximo desarrollo y bienestar, que se reconozca el concubinato y el matrimonio como los fundadores de la familia pues de ellas provienen los hijos dada su naturaleza fecunda, garantizarle a los hijos que han perdido a sus padres mediante la adopción que el Estado les restituya lo que han perdido dado que ese es su derecho y que quede asegurado el derecho que tenemos los padres de elegir el tipo de educación que habrá de dárseles a nuestros hijos en todos los ámbitos sin violar nuestra libertad de convicción, creencias o fe.

Conviene entonces hacer una reflexión, ¿Porqué es necesario salir ese día a la calle? ¿Es que acaso la familia se encuentra en crisis o en peligro? Un rotundo sí.

Si observamos la realidad, encontramos que hay muchas familias en crisis debido a la pobreza, violencia e inseguridad que sufren profundas heridas que les llevan a la disfunción y desintegración; pero también existen muchas otras y -son la mayoría- que están muy cómodamente instaladas en su ambiente, disfrutando de la felicidad y seguridad que les otorga tener una familia funcional.

Por otro lado, hay amenazas externas, que pretenden imponerse desde el exterior a todo el mundo, y particularmente en Latinoamérica con la dictadura de la Ideología de género, la buena noticia es que hay muchísima resistencia a ello y los ciudadanos se siguen uniendo en todos los países para que ello no se instale así sin más.

Cierto es que llevan muchos años trabajando en lo oscurito, implantándose y aprovechándose de la bondad de muchas personas que no advertían el peligro cuando hábilmente se hablada de la “equidad de género”, la “igualdad de género”, “combatir la discriminación de género”, “garantizar los derechos humanos con la igualdad de género” obviamente al escuchar esto, nadie era capaz de oponerse, pues para los menos enterados la referencia al género únicamente les hacía pensar en los términos en los que los seres humanos pueden ser en el mundo: hombres (XY) y mujeres (XX)… sin embargo la ideología de género tenía preparada la “cargada” de las muchas combinaciones en las que el sujeto -según quienes esto suscriben- pueden llegar a ser con la construcción social que les propone, según su identidad, su expresión o su preferencia, todo ello desvinculándolo de su ser biológico que determina todo su ser.

Pues bien, para las personas que sabemos que el ser humano no es una construcción, sino que su biología no está disociada de su ser, decidimos alzar la voz para que se respete en todo sentido nuestra libertad de educar a nuestros hijos, y a decirles sin ningún temor a equivocarnos que en el mundo todos los hombres y mujeres gozamos de los mismos derechos, nadie puede gozar de más o de menos, esa es la verdadera justicia.

No se pueden inventar derechos particulares, pero sí, todos podemos coadyuvar a mejorar el bienestar de las personas que conviven con nosotros haciendo un mundo más humano, sin trastocar los derechos de los demás, sobretodo de los niños.